Fotografía un look. En menos de treinta segundos, el motor lo puntúa según seis criterios y te devuelve una reseña con puntuación y un plan de corrección ordenado por prioridad.
El criterio más discriminante. Un corte justo para la morfología correcta lo cambia todo: hombro colocado, talle marcado, dobladillo al milímetro. Lo que el espejo no le dice, el análisis lo cuantifica.
Armonía o colisión. Contraste de valor, temperatura, coherencia del sistema. El análisis nombra las tensiones que el espejo no muestra: un dominante demasiado frío, un acento que rompe la lectura.
Peso, lustre, estacionalidad. Una franela en julio o un sarga brillante en contexto formal: los errores de tejido son los más costosos porque son los menos visibles.
Pañuelo de bolsillo, corbata, reloj, cinturón, gemelos. Cada detalle cuenta. El análisis detecta incoherencias de registro y oportunidades perdidas.
Formality fit. Un outfit técnicamente perfecto en el contexto equivocado es un fracaso completo. Usted declara el registro: negocios, casual, noche, ceremonia. El análisis se calibra en consecuencia. El mismo blazer puede pasar o fallar según la sala.
La sexta dimensión. Lo que los italianos llaman desenfado estudiado: la capacidad de parecer naturalmente elegante. El criterio más subjetivo, codificado en reglas legibles.